Depresión Canina

Muchos hemos sentido como nuestras animales reaccionan ante la muerte de otro animal, particularmente si viven en la misma casa. Notamos cierta tristeza, falta de movimiento o ánimo de hacer cualquier cosa que antes hacían con gusto.
Hay casos recogidos donde después de la muerte de uno de los animales o su propietario, el animal puede sufrir tanto por la pérdida, que deja de moverse, de comer o beber agua y termina muriendo. Eso claramente es una depresión severa, un sentimiento genuino de pérdida.

Tal vez te acabas de mudar, o hay un nuevo bebé en casa y de momento, tu perro normalmente energético se nota un poco introvertido e indiferente. ¿Podría estar deprimido? Los expertos dicen que sí, y que la depresión en los perros no es tan diferente como en los humanos.

Según la veterinaria Bonnie Beaver, del Colegio de Veterinarios de Comportamiento y profesora en la Universidad de Texas A&M, los veterinarios realmente no saben si los perros sufren de depresión de la misma manera que los humanos. Pero la práctica clínica dice que hay algunas situaciones donde esa es la única explicación.

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Los síntomas de depresión en los perros son muy similares a  los humanos. Sus hábitos de comer y dormir frecuentemente cambian. No participan en las cosas que antes disfrutaban, pero los veterinarios también advierten que estos síntomas también pueden significar que el perro tiene un problema médico, por lo que el primer paso siempre debe ser un chequeo completo por un veterinario. Un perro que parece desanimado, que ya no quiere salir a su caminata, podría sencillamente indicar que tiene dolor por artritis.

Muchos cambios

Las causas de la depresión en los perros vienen por cambios graves, para ellos, en sus vidas. Estos pueden incluir una mudanza a un nuevo hogar, una nueva pareja o un bebé o la llegada de un nuevo animal de compañía. Hasta un cambio en la rutina del perro, como un propietario que no trabajaba y ahora comienza a trabajar, puede hacer sentir triste al perro y cambiar sus hábitos físicos y emocionales.

Las dos razones más comunes para una depresión severa en un perro es la pérdida de un animal compañero o la pérdida de su propietario. Y debemos tener cuidado que el perro no esté sencillamente respondiendo a las reacciones de otras personas en el hogar, que no le brindan un trato adecuado a su especie.

El tratamiento general más efectivo para estos perros, es unos meses con actividades lúdicas nuevas, largos paseos, compartir situaciones nuevas, ofrecerle olores y sitios nuevos, juegos con otros perros y grandes dosis de cariño y paciencia...

No dejes que sufran por una depresión y ante la duda contacta con un veterinario o con un profesional en comportamiento canino.

Fuente: Mónica Ferrer / EtoHorus